martes, 25 de abril de 2017

CUANDO EL CINERAMA VINO A LA CORUÑA

Uno de mis recuerdos cinematográficos más queridos de la infancia fue cuando, contando con doce o trece años, en lo que era entonces un solar, en Zalaeta, donde había estado la antigua fábrica de Gas, se instaló, en torno a 1973 o 1974, una colosal carpa para exhibir casi todas las películas de Cinerama: Esto es cinerama, Vacaciones en cinerama, Las 7 maravillas del mundo, En busca del paraíso y Aventuras en los mares del sur.
El sistema Cinerama de rodaje y proyección, cuyo nombre proviene de la contracción de las palabras cinema y panorama, consistía en filmar con tres cámaras sincronizadas una imagen que se proyectaba, simultáneamente con tres proyectores, en una pantalla curva de dimensiones colosales, como vemos en la diapositiva (y también en el vídeo, más abajo).
 La sensación de inmersión en la película que daba el Cinerama, al cubrir toda la visión periférica del espectador, era espectacular. En la famosa secuencia de la montaña rusa, al principio de “Esto es cinerama”, las imágenes daban tanto vértigo, que los espectadores gritábamos y nos agarrábamos a los asientos.
En el Cinerama, el sonido estaba reproducido por siete pistas independientes, y se encontraba grabado sobre una cuarta banda magnética de 35 mm a la vez sincronizada con los proyectores… en fin, todo un tinglado tecnológico que, aunque estrenado en Estados Unidos a principios de los cincuenta, no fue hasta los años setenta que se logró ver en La Coruña (en la diapositiva inferior, el personal de la instalación en mi ciudad).
 No hay sistema de exhibición cinematográfico comparable, en espectacularidad, al Cinerama; desgraciadamente, era muy caro de mantener y los Cineramas en locales fijos sólo se establecieron en las principales capitales mundiales donde una película Cinerama podía durar hasta un año, o más, en cartelera. Actualmente, en Europa, únicamente se pueden ver proyecciones de viejas películas Cinerama en una instalación no demasiado grande que la Filmoteca Británica tiene en su sede de Bradford (¡eso sí que es una Filmoteca!, y no el videoclub de digimerde, expulsado de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos,  que tenemos en Galicia).
El Cinerama presentaba una pequeña deficiencia y es que, en la imagen proyectada, se notaba el solapamiento donde se unían las tres proyecciones… ¡pero esto era parte de su encanto! y, aun así, una proyección Cinerama era una experiencia digna de vivir y recordar.
En los años sesenta un par de grandes cines de Madrid y Barcelona se adaptaron para Cinerama. A provincias llegó un sistema que se proyectaba en una carpa. La propia carpa no debe confundirse con un circo, sino que era una auténtica maravilla de ingeniería debida a Emilio Pérez Piñero, un arquitecto muy reconocido, que hoy ha caído en el olvido.
El domingo por la tarde visioné una brevísima película promocional del Cinemara en súper-8 de "La conquista del oeste", que puede ser vista en el siguiente enlace; ¡merece la pena!: https://www.facebook.com/groups/27648968851/permalink/10154784090603852/

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